Foros de interrail: Diario de viaje: La Ruta del Este 2012 - Foros de interrail

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Diario de viaje: La Ruta del Este 2012 Intento de supervivencia en el este de Europa!! Calificar tema: ***** 1 Votos

#1 Desconectado   Gas11 Icono

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Posteado 10 julio 2012 - 15:50

PRÓLOGO. La Ruta del Este: el origen.

Año 2012. Mes de Febrero. Un grupo de jóvenes se reunía por ese entonces para decidir los planes nocturnos de una fría noche. Debido a que las ansias de fiesta y alcohol eran directamente proporcionales a la temperatura negativa de los termómetros decidieron celebrar un botellón en el interior de un trastero de su comunidad. Fue en ese ambiente y bajo los efectos del alcohol donde comenzó todo. Fue allí donde surgió “La Ruta del Este”.

Para entender el concepto hay que remontarse un mes atrás cuando una de las integrantes de ese grupo viajó durante un mes a México por motivos laborales. Durante su estancia, sus amigos (dotados de un profundo y sentido concepto de la amistad) le aclamaban que en un futuro les regalara con su más que holgada nómina, un viaje por los rincones más emblemáticos de America Central. Fue así cuando surgió el concepto de la Ruta Azteca que rimaba con el nombre de pila de la persona que, en sus mentes, financiaría la expedición (Giseca y la ruta azteca).

Pero no nos desviemos, sigamos con el botellón en el trastero. Cuando el alcohol ya había hecho sus efectos comenzaron las siempre interesantes conversaciones trascendentales. Rosita, una de las integrantes de ese grupo confesó que, a pesar de su nombre, no es muy partidaria del color rosa sino que su favorito de siempre ha sido el azul. Fue entonces cuando Giseca la rebautizó como Celeste para no faltar a la verdad sobre sus gustos cromáticos. Por su parte Rosita, sacando a la luz su archiconocida faceta de poetisa, decidió crear para el verano venidero una ruta que rimara con su nombre al igual que ya había ocurrido con “Giseca y la ruta azteca”. Fue así como surgió su itinerario: “Celeste y la ruta del este”.

Etimológicamente hablando, La Ruta del Este surgió como un viaje por la costa este española. No fue hasta más tarde cuando evolucionó a una ruta algo más lejana. Pensándolo bien, ¿qué mejor plan tenían que recorrer el este de Europa a la aventura, portando grandes mochilas y durmiendo en trenes?
El hashtag “Celeste y la ruta del este” se convirtió en algo cotidiano en sus vidas acaparando nombres de conversaciones grupales de whatsapp e incluso poniendo letra a alguna canción (¿Quién no recuerda esos versos del tema Autoabono: “es Celeste, su culo echa pestes, creó la ruta del este”?) Pero no fue hasta hace aproximadamente mes y medio cuando se convirtió en algo serio. En esa fecha se celebró una reunión y tras un intenso debate se llegaron a varias conclusiones.

Pese a que la idea inicial englobaba a un grupo más extenso de gente, motivos laborales y/o económicos generaron bajas y, finalmente, la Ruta del Este sería vivida por tan solo 3 miembros. He aquí una breve descripción de ellos:

- Rosita (o Celeste): la creadora, la jueza de paz que les defenderá si sus actos indigentes rozan la ilegalidad, la garantía de frases y momentos para la posteridad, la sabiduría hecha abono, la asidua fotógrafa y la designada por sus compañeros de ruta como centinela (su incapacidad para dormir ante cualquier estímulo lumínico seguro facilitará su tarea de vigilancia en las largas noches de tren).

- Noelia: el parásito fiestero, la que se encargará de emborrachar a todos si los ánimos flaquean , la que “no quería” ir a la ruta y al final fue, la marmota que verá reducidas drásticamente sus horas de sueño. En definitiva: el alma de la fiesta.

- Raúl: el odontólogo que enseñará técnicas de cepillado en la Europa del este, el único integrante masculino del grupo, la caja, la barrera, el responsable del rodaje cinematográfico de la ruta y sobre todo, el que escribe este diario que aquí comienza.

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Una vez definidos los protagonistas de la aventura el siguiente paso era concretar un poco más el concepto del “este”, es decir, concretar el escenario donde todo ocurriría. La ruta que decidieron seguir es la siguiente:
- Día 1: Madrid – Milan – Brno – Praga.
- Día 2, 3, 4: Praga.
- Día 5, 6, 7: Cracovia (incluye visita a Auswitch).
- Día 8: Bratislava.
- Día 9 y 10: Ljubljana.
- Día 11: Lagos Plitvice – Zagreb.
- Día 12, 13, 14: Budapest.
- Día 15: Budapest – Milan – Madrid.
A partir del día 15 el interrail finalizaría para Raúl mientras que Rosita y Noelia continuarían una semana más por tierras italianas.

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A escasas 24 horas de embarcarnos en el primer interrail de nuestra vida estos son nuestros planes: viajar durante 15 días a través de la Europa del Este en trenes nocturnos (para aprovechar más los días en las ciudades y, para que engañarnos, ahorrarnos noches de hostal) con el menor presupuesto posible (comenzaremos la nutritiva dieta basada en sándwiches, kebaps y pasta en oferta combinándolo con ayunos voluntarios) fusionando turismo y desmadre nocturno (fiesta, vamos).

Se aceptan apuestas: ¿sobreviremos a la Ruta del Este? ¿Cuántas veces necesitaremos rehacer la ruta en esos 15 días? ¿Cuántas horas dormiremos? ¿Cuántos kilos perderemos? ¿Qué experiencias paranormales viviremos?
A la vuelta comenzará el diario de viaje, por el momento…ARRANCA LA RUTA DEL ESTE!!

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Este tema ha sido editado por Gas11: 10 julio 2012 - 15:56

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#2 Desconectado   Ampelfrau Icono

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Posteado 14 julio 2012 - 12:22

¡Qué envidia me da la ruta!
El diario tiene muy buena pinta, os sigo :)
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#3 Desconectado   Gas11 Icono

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Posteado 21 agosto 2012 - 15:36

Advertencia a los lectores: el objetivo de este diario es que quede reflejado para siempre lo acontecido durante los 15 días que duró La Ruta del Este. Por cuestiones de privacidad (y dignidad xD) determinadas circunstancias serán detalladas algo camufladas de tal modo que alguien ajeno a nuestro círculo de amigos no entenderá algunos detalles. Aún así, la mayoría del contenido es claro asique…¡Que comience la Ruta del Este!

Día 1 (11/07/12 Madrid – Milan – Brno - Praga): “El compartimento festivo”.

Molesto. Chirriante. Fastidioso. Así se me antoja el sonido del despertador cuando suena cualquier día del año. Sin embargo, esta vez, a pesar de estar programado para realizar su función a las 3:45, no me parece en absoluto odiable; esta vez suena para avisarme de que hoy comienza nuestro primer Interrail de la historia.

Tras una noche de poco dormir, en parte supongo que por los nervios del inminente viaje, lo apago y me levanto para ir sistemáticamente a la ducha y tomar algo de pre-desayuno (llamar desayuno a algo que se realiza a esas horas creo que no es apropiado).

A las 4:20 hemos quedado abajo para ir al aeropuerto. Esta vez no tendremos que coger el autobús Express que te lleva a Barajas ya que el padre de Ne se ha ofrecido a acercarnos.
Una vez en la T1 tuvimos un encuentro con el pasado de Ne que auguraba el nombre de nuestro futuro hostal (si todo iba bien) en Praga esa misma noche.

A las 6:00 sale nuestro vuelo con destino a Milán, un mero trámite para llegar a la República Checa ahorrando dinero mediante vuelos ryaneros. A las 8:00 llegamos al aeropuerto de Milán – Bergamo y allí dormimos un rato en unos bancos cercanos a nuestra puerta de embarque. A las 12:15 sale nuestro segundo vuelo, ahora sí, hacia nuestro destino final: Brno.

En poco más de hora y cuarto aterrizamos en dicha ciudad y acto seguido cometemos el primer acto ilegal de la Ruta del Este: como buenos españoles que somos nos colamos en el bus que nos lleva del aeropuerto al centro de la ciudad. Es en este medio de transporte donde conocemos a los primeros contactos de la ruta. Hablamos un rato con un chico español que se había ido a vivir a Brno alentado por los bajos precios que posee la urbe. Como buen primer contacto nos habla un poco del país y de sus aficiones astronómicas (mítico telescopio que tanto sorprendió a Ne).

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El autobús nos deja directamente en la estación de tren donde lo primero que hacemos es buscar las consignas para dejar las pesadas mochilas y poder visitar Brno con más comodidad. Acto seguido saciamos nuestra hambre: perrito caliente + refresco por 23 coronas checas (=90 céntimos). En ese momento comprobamos que aquello sobre lo que tanto habíamos leído y oído hablar era cierto: alimentarse en la Ruta del Este no iba a suponer un gran coste. Decididos cogimos nuestros manjares y salimos fuera de la estación a tomarlos.

Si hemos sacado alguna conclusión de la Ruta del Este es que las estaciones de tren tienen una especie de imán para atraer a todo tipo de seres poco higiénicos y mendigantes (lo que vienen siendo drogabundos de toda la vida que durante este viaje y en un futuro no muy lejano serían rebautizados con otro nombre). Pues bien, mientras nos nutríamos se acercó uno de esos seres a preguntarnos si teníamos tabaco. Nosotros que somos muy sanos en lo que a hábitos tabáquicos se refiere le dijimos que no pero el tío siguió insistiendo preguntándonos nuestra nacionalidad (o eso parecía, recordemos que ninguno de nosotros teníamos conocimientos de checo hasta el momento). Fue entonces cuando Ne, en un intento de comenzar a sacar a la luz su faceta de relaciones publicas le comentó que éramos “spañolsky”. El tío satisfecho con la respuesta decidió abandonarnos para buscar nicotina en otro lugar.

Tras comer nos dedicamos a preguntar por los horarios de los trenes que salían esa misma tarde hacia Praga. Desde aquí agradecer la extrema simpatía de la señora de información de la estación de Brno que nos atendió con gran amabilidad y muy servicialmente (por si alguien lo duda se trata de una ironía). Una vez conocido el precio y horarios de los trenes buscamos la estación de bus para comparar y decidir cual rentaba más. Sin embargo, fracasamos en nuestro intento y no dimos con ella asique sin más nos dispusimos a conocer la ciudad.

Brno es de esas ciudades que se ven en escasas horas y tampoco tienen nada que destaque especialmente más allá de su catedral o de su castillo (que por pereza de subir al monte nos conformamos con ver de lejos). No obstante, no está mal para dar un paseíllo y tener una primera toma de contacto con la República Seca (nombre que emplea la abuela de Ne para denominar a la Republica Checa).

Aprovechamos la catedral para hacer una parada técnica y descansar en sus cómodos bancos mientras debatíamos sobre la situación social de nuestro país. Visitamos la plaza de las verduras y callejeamos siguiendo todos los puntos de interés turístico que aparecían en el mapa que nos dieron en la oficina de turismo. En una plaza bastante céntrica había una especie de playa artifical (= rectángulo con arena y algunas tumbonas) donde la gente se podía tomar algo previo pago. Como estos lujos se escapaban de nuestras posibilidades nos sentamos en un banco donde Rosita se sublevó. A pesar de conocernos desde hace mucho, mucho tiempo hace escaso un año descubrimos que no la gusta en absoluto que la llamemos Rosita (toda la vida la hemos llamado así) asique diseñó la estrategia de intentar que por lo menos Ne y yo durante este viaje consiguiéramos llamarla Rosa en vez de Rosita. Este momento marcó la Ruta del Este ya que desde ese preciso instante cada vez que cité su nombre en diminutivo (y como podéis imaginar fueron muchas durante los 15 días que duró la ruta) un eco salía de su voz para corregirme diciendo “Rooosa, Rooosa”.

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Algo que también marcó la Ruta del Este y que nació en Brno fue instaurar la tradición de saludar a monjas y/o ancianos/as en la calle con el tradicional saludo español: “hola”. El origen de esta tradición reside en el hecho de que Ne saludó a uno de los chicos que iban con nosotros en el autobús del aeropuerto con ese “hola” sin obtener respuesta alguna y claro, para no dejarla sola en ese duro golpe decidimos solidarizarnos con ella saludando a gente que por diferencias lingüísticas jamás nos respondería.

Finalizada nuestra visita turística a Brno volvimos a la estación de tren y nos encontramos por casualidad con la estación de buses que tanto habíamos buscado. Preguntamos por precios y nos decantamos por el tren. Fuimos a las taquillas y compramos los billetes a Praga (210 CZK cada uno = 8,3 euros) ya que el pase de interrail no lo comenzaríamos a usar hasta el trayecto Praga – Cracovia.

Nuestra primera experiencia con trenes de la Ruta del Este fue algo confusa: entre que no sabíamos cual de todas las palabras de los paneles significaba andén, cual vagón y que poca gente habla por ahí inglés nos montamos en un tren en el que ponía que iba hacia Praga. A pesar de que en información nos habían dado un papelito que ponía que había 2 trenes a esa hora (uno que tardaba una hora y media más en llegar y otro que daba menos vuelta) nos montamos en ese confiando que era el rápido.

Cuando ya estábamos cómodamente esparcidos en nuestros compartimentos fantaseando con la siesta que nos pegaríamos, vino Rosita (Rooosa, Rooosa) corriendo a decirnos que este no era el tren, que en el andén de enfrente estaba el que realmente queríamos coger. Yo, confiando ciegamente en ella (nuestro gran salto de fe), cogí mi mochila al instante y salimos raudos hacia el otro andén desmantelando la teoría de Ne de que con las mochilas era imposible correr.

Esperamos un minuto en el andén a que llegara el verdadero tren mientras increpábamos a Rosita (Rooosa, Rooosa) que si el que íbamos a coger no tenía unos compartimentos tan aptos para dormir como el anterior tendríamos que matarla.

Nos montamos en el tren y compartimos compartimento con una señora hasta que el tren arrancó y vinieron dos chicos, botella de vino en mano, a sentarse también con nosotros. Fue de este modo como lo que iba a ser un relajado y onírico viaje de 2 horas en tren se convirtió en una auténtica fiesta.

Nos presentamos: que si somos españolsky, que si uno era portugúes (Miguel), que si el otro era checo (Radim), que si prueba de mi vino de Moldavia (detonante de la ruta de los vinos que Rosita (Rooosa, Rooosa) seguiría a lo largo de toda la Ruta del Este), que si de repente se ha acabado la botella de vino, que si habrá que suplir la falta con unas cervezas…y así llegamos a ese punto de alegría que solo el alcohol sabe generar.

La señora que inicialmente compartía asiento con nosotros cinco decidió salir de allí a tiempo antes de que entonáramos todos juntos y traspasando fronteras el tema que compusimos para Rosita (Rooosa, Rooosa) como regalo de cumpleaños: “Autoabono”. Fue tal el éxito que hasta Radim quería encontrar la canción en Youtube. Como parte del intercambio hispanocheco aprendimos la palabra básica del inicio de la Ruta del Este: na zdravi! ( = salud, chin-chin!!).

La “felicidad” era tal que hasta decidimos salir esa noche por Praga a pesar del cansancio acumulado de todo el día y derramamos latas de cerveza en el compartimento debido a la pérdida de reflejos. A las 2 horas y algo llegamos a Praga en pleno auge. Ahí dejamos a nuestro primer compartimento lleno de restos de cerveza y botellas de vino moldavo vacías.

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Miguel y Radim se ofrecieron a acompañarnos hasta el hostal ya que ellos supuestamente conocían la ciudad. Caminar durante 2 horas seguidas por Praga cargando con las pesadas mochilas no habría sido factible si no llega a ser por el vino y las cervezas consumidas en el tren. Por el camino Rosita (Roosa, Roosa) me invitó a mear en el McDonalds (todavía estamos en deuda) y pronto descubrimos que Miguel y Radim tampoco se conocían mucho Praga más allá del centro. Aún así nos dejamos guiar y realizamos un tour nocturno descubriendo lo chula que está la ciudad iluminada por la noche (mención especial a la plaza Vieja).

Tras las antes citadas 2 horas y después de preguntar a taxistas, transeúntes y todo ser hablante llegamos a nuestro destino final: el hostal Marrakesh. Nuestra primera impresión no fue mala, fue peor. Un hostal en el que llegas y te dicen que hay que pagar una sospechosa tasa de turista y en el que hay que pagar las sabanas sí o sí. Nuestra impresión fue incluso a peor cuando subimos por unas ruinosas escaleras de madera a punto de partirse y entramos en la habitación. Sayid (así fue como bautizamos al recepcionista) nos dice que esa primera noche nos tendrá que separar de habitación porque no hay sitio para los 3 en una misma (habíamos reservado 3 camas en habitación de 10). En un arranque de caballerosidad me ofrecí a dormir yo separado esa noche y me asignaron una litera en el cuarto de enfrente. A los 2 minutos vuelve Sayid y me dice que se ha equivocado y que esa no es mi cama, que esa está ocupada. En ese momento se introduce entre una litera y un muro como si del mismo andén 9 y tres cuartos se tratase y me enseña un colchón sobre una tabla en un sitio en el que no puedes estar de pie por la escasa altura del techo y me dice que esa será mi cama esta noche. Mientras Ne y Rosita (Rooosa, Rooosa) dormirían en una “cómoda” litera.

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Como les habíamos dicho a Radim y a Miguel que nos esperaran fuera del hostal, salimos cuanto antes y nos fuimos con ellos a cenar a un McDonalds que había al lado. Víctimas los 5 de nuestro bajón post-alcohol y del cansancio de todo el día abortamos el plan de salir y nos fuimos al hostal a dormir.
Tras un primer día agotador me tumbé en el colchón-tabla. Mientras mi espalda se hundía entre los trozos rotos del somier era inevitable preguntarse dónde coño nos habíamos metido. Sin embargo, aventura era lo que buscábamos, y para haber sido el primer día de interrail habíamos superado nuestras expectativas…y con creces.

Este tema ha sido editado por Gas11: 21 agosto 2012 - 15:42

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#4 Desconectado   Gas11 Icono

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Posteado 22 agosto 2012 - 17:44

Día 2 (12/07/12 Praga): “Turismo y fiesta en Praga”.

Tras una noche de intermitente descanso me levanto y me reúno con Rosita (Rooosa, Rooosa) para desayunar. Ne prefirió seguir durmiendo hasta que, finalizado nuestro desayuno, nos reunimos los tres e intercambiamos impresiones sobre nuestra primera noche en el hostal Marrakesh. A pesar de que a primera vista mis circunstancias para dormir eran menos óptimas resulta que la noche de ellas fue bastante peor que la mía. Por lo visto en la habitación hacía un calor asfixiante que sumado a unos ventiladores que más que refrescar acentuaban el calor dificultó sus posibilidades de conciliar el sueño. Además Ne está indignada porque una compañera de habitación estuvo toda la noche echando una especie de colonia de fresa con un “fluss fluss” y no pudo dormir ni por el olor ni por el ruido hasta que poseída por el insomnio la sugirió: “Can you stop with the strawberry, please?” en un tono poco conciliador.

Una vez listos nos fuimos, mapa en mano, a visitar Praga. El hostal estaba bastante bien situado, cerca de la Torre de la Pólvora asique recorrimos las calles del centro hasta que Ne se topó con una tienda de chocolate belga en la que encontró unas trufas de chocolate blanco que según ella había hasta buscado en internet de lo ricas que estaban. En un arrebato de felicidad decidió romper con el principio de austeridad de la Ruta del Este y se dejó 10 euros en dicho producto.

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Visitamos la Plaza Vieja con su reloj astronómico y nos dirigimos hacia el puente Carlos. La noche anterior habíamos quedado con Radim y Miguel en que nos mandaríamos un mensaje cuando nos despertáramos y si estaban por Praga se unirían a nosotros para visitar la ciudad. Sin embargo, aunque Ne les mandó un mensaje éstos no contestaron (más tarde comprobaríamos que era debido a un fallo en el número de teléfono). Cuando empezábamos a cruzar dicho puente surgieron de la nada Radim y Miguel y nos contaron que la noche anterior al final habían salido un rato y luego se habían pillado una habitación en un hotel. Este fue el primer momento en el que fuimos conscientes de lo pequeño que es el mundo interrailero y que donde menos te lo esperas te puedes encontrar a algún conocido de la Ruta del Este.

Gracias a este reencuentro pudimos ver alguna zona menos conocida de Praga como un puente sobre un río (no, no es el puente Carlos ni el río Moldava) donde había muchos candados, tradición que según Ne ha creado Federico Moccia (ella y su idealizado mundo amoroso) o el muro de John Lenon donde Rosita tuvo un reencuentro especial con su otro nombre, Celeste.

Tras atravesar el puente Carlos, Radim y Miguel nos abandonaron porque tenían que hacer unas cosas de la universidad y nosotros seguimos con nuestra visita por la zona de Mala Strana. Cuando íbamos a comenzar a ascender hacia el castillo comenzó a llover un poco asique aprovechamos las inclemencias meteorológicas para tomarnos unas pivos (=cervezas) en una taberna checa: medio litro 1 euro (viva la República Checa!).

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Una de esas frases que tanto gustan a Rosita (Rooosa, Rooosa).

Finalizadas nuestras pivos y despejado el cielo subimos al castillo (que más que castillo parece un palacio real) y visitamos su interior. Como nuestra máxima era no gastar dinero en los sitios turísticos de pago no entramos al Callejón de Oro pero sí a la catedral de San Vito que era gratis.

Una vez concluida nuestra visita al castillo volvimos a bajar hacia Mala Strana y llegamos hasta la Plaza Vieja nuevamente. Ahí nos sorprendió una especie de boda (no me quedó claro si era real o se trataba de una actuación) con tiro de ramo incluído.

Nuestros estómagos empezaban a pedir comida y tras buscar muchos sitios entramos en un restaurante italiano cerca del barrio judío en el que nos comimos unas pedazo pizzas funghi (las setas, el condimento estrella de la Ruta del Este) por 109 coronas (= 4,3 euros) acompañada de una cerveza más roja que amarilla.

Una vez llenados nuestros estómagos Ne decide jubilar sus zapatillas Nike debido a las rozaduras que le creaban en los pies y se compra unas nuevas de Lacoste (osea, qué calidad). Acto seguido visitamos la plaza de Wenceslao y el Museo Nacional por fuera. Al estar cerca de la estación de tren nos acercamos a preguntar horarios de los trenes a Cracovia y nuevamente fuimos testigos de la extrema simpatía de las señora de información (de nuevo, ironía). Como era nuestro primer trayecto con el billete de interrail preguntamos si era necesario reservar y nos dijeron que como viéramos que a lo mejor íbamos a necesitar la reserva o a lo mejor no… asique evitamos gastos “innecesarios” y decidimos que en este viaje, por ser el primero, asumiríamos el riesgo de no reservar y si veíamos que teníamos problemas durante ese trayecto, ya nos pensaríamos mejor lo de reservar para futuros desplazamientos.

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Catedral de la Plaza Vieja

Después nos metimos en una tienda de la estación de tren buscando algún juego que nos hiciera más amenos los trayectos en tren y fue de este modo como Rosita (Rooosa, Rooosa) encontró una baraja de cartas que a su parecer era típica de la República Checa. La baraja se hacía llamar “Bonaparte” y confiando en su intuición lúdica la compramos entre los tres.

Desde la estación de tren volvemos al hostal y comprobamos que el trayecto que ayer hicimos en 2 horas con las mochilas sobre nuestras espaldas se podía hacer en escasos 10 minutos. Por el camino compramos el siempre necesario alcohol para salir de fiesta esa noche.

Con la certeza casi absoluta de que Ne esa noche dormiría en el Hilton descansamos un rato en el hostal y cenamos nuevamente en el McDonalds un rico midi-menu (no era ni mini ni maxi) por 2 euros.

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Vistas desde el castillo de Praga

Habíamos quedado con Miguel y Radim en salir juntos de fiesta esa noche por Praga si ellos seguían por la ciudad pero nos dijeron que estaban muy cansados y que se habían vuelto a Brno.

De vuelta al hostal comenzamos a beber y estrenamos nuestra baraja de cartas “Bonaparte” como drinking-game. La baraja se asemejaba en algunas cosas a la española pero había ciertos factores que nos desconcertaban. Como la idea principal era beber nos inventamos algún juego rápido y prometimos que al día siguiente crearíamos las reglas del juego oficial de La Ruta del Este con la baraja checa como protagonista.

En ese momento llegaron 3 chicas belgas a las que las invitamos a unirse a nuestro botellón improvisado. Prometieron unirse más tarde ya que en ese momento iban a echarse una “powernap” (nombre que adquiriríamos en la posteridad para hacer referencia a nuestras siestas) antes de salir.

Cuando el alcohol comenzó a hacer sus efectos decidimos partir hacia Karlovy, la mítica discoteca de 5 plantas que presumía ser la más grande de Europa Central. Abastecidos con suministros etílicos para el camino fuimos andando por el centro de Praga, vaso de cumple en mano, conversando sobre nuestros abonos y sobre ciertos dolores bajos.

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El reloj astronómico mientras ibamos de fiesta a Karlovy.

Por el camino y en la cola de la discoteca nos encontramos a gente de distintas nacionalidades con las que conversamos un rato. Una vez pasamos la puerta del local Ne consideró que no iba lo suficientemente pedo como para pasar la noche sin consumir alguna copa en la discoteca asique decidió salir en búsqueda de un cajero o caja de cambio para evitar que su alcohol peligrara (Ne se pone nerviosa cuando su alcohol peligra). Rosita (Rooosa, Rooosa) y yo prometimos esperarla en la planta baja pero, eufóricos, subimos planta por planta dándolo absolutamente todo hasta que consideré que había pasado un tiempo prudente (que resultó ser más de lo que mi mente había imaginado) para volver a buscar a Ne. Nos reencontramos en la planta baja con ella y nos dijo que nos había estado buscando bastante tiempo y aceptando nuestras disculpas (lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir) confesó haber sido estafada en la casa de cambio sufriendo un 20% de comisión en su transacción monetaria.

Karlovy es como la discoteca Kapital madrileña pero algo más pequeña. La entrada costó unos 5 euros sin consumición (si mal no recuerdo) y el 99% de los clientes éramos guiris. Cuando llevábamos un rato nos encontramos a las chicas belgas del hostal y estuvimos un rato con ellas.

Ésta fue una noche de intenso abono con recolecta brasileña incluída e interesantes conversaciones con gentes de los más remotos rincones del planeta Tierra. Una vez satisfechas nuestras ansias festivas deshicimos el camino y volvimos andando viendo amanecer la ciudad. Eran las 5 de la mañana cuando llegamos al hostal y nuestros ojos se cerraron, esta vez en una habitación algo más ventilada y ya los tres juntos.

Este tema ha sido editado por Gas11: 22 agosto 2012 - 17:45

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#5 Desconectado   Teru Teru Boozu Icono

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Posteado 23 agosto 2012 - 00:09

Yeaaaaah! Interesante XD
Quejas por MP si algún hilo está cerrado.

Interrail for Dummies
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#6 Desconectado   Gas11 Icono

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Posteado 29 agosto 2012 - 15:50

Día 3 (13/07/12 Praga): “Brazilian shots”.

Hoy nos despertamos a las 10:30 y pese a las escasas 6 horas de sueño y la esta vez soportable resaca nos vamos con energía a continuar viendo la ciudad. Esa energía dura poco, justo hasta el momento en el que empieza a llover (unos 5 minutos después de salir del hostal).

Nada más salir de nuestro hogar, habíamos parado en el supermercado de al lado (Lidl creo recordar) para comprar embutidos varios para la comida de hoy. La idea inicial era almorzar en cualquier banco de la ciudad pero la repentina lluvia nos forzó a meternos en un mini centro comercial donde nos sentamos en el suelo a degustar nuestro surtido de quesos, chorizos y demás. Mención especial merecen las caras de los transeúntes que pasaban por dicho centro y veían a 3 extranjeros tirados en un suelo lo suficientemente limpio como para sentirse mal si se te caía alguna miga engullendo unos bocadillos al más puro estilo español. Ajenos a esas miradas y una vez finalizada nuestra comilona cumplimos con la promesa que habíamos hecho el día anterior de crear un juego “coherente” con la baraja de cartas que habíamos comprado.

La baraja tenía cuatro palos difíciles de definir. Tras un intenso debate decidimos llamarlos: hamburguesas, tallos, corazones y hoja. Los números estaban claros pero las figuras no lo estaban tanto. Fue así como inventamos la figura de “la moza”, “el porno” (X) que era el valor más alto, y diferenciamos entre rey, caballo y sota según la presencia de guantes en las manos de la figura. De esto modo habíamos creado un sistema similar a la baraja española con la que poder jugar en los largos trayectos de tren a cualquier juego adaptándolo a los nuevos naipes (decir que exceptuando fines alcohólicos, jamás usamos la baraja para entretenernos).

Debido a la escasez de horas de sueño y a que la lluvia continuaba decidimos regresar al hostal y echarnos una “powernap”. Tras este merecido descanso nos fuimos a ver el barrio judío que en mi opinión tampoco es gran cosa (y menos si, como nosotros, no entras en las sinagogas xD).

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Entre las cosas pendientes que nos quedaban por ver estaba el “show” del reloj astronómico que tiene lugar cada hora en punto. Este reloj debió ser construido por el mismísimo Murphy ya que después de dos días enteros en Praga, siempre que pasábamos por allí eran o y cuarto o y media y no merecía la pena esperar tanto tiempo hasta que dieran la hora en punto. Sin embargo, esta vez y superando la maldición llegamos unos 10 minutos antes y nos quedamos allí para ver en qué consistía. Tras una serie de apuestas que incluían movimientos rotacionales del reloj descubrimos que el acto era bastante más sencillo y menos espectacular de lo que nos habíamos imaginado: una trompeta sonando, un esqueleto tocando una campana, 12 figuritas saliendo por el reloj (nuestras predicciones apuntaban con total seguridad a que eran los apóstoles) y un sonoro y poco merecido aplauso final por parte de los turistas.

Tras el “intenso” espectáculo decidimos relajarnos tomándonos unas pivos en una taberna cerca de la plaza vieja y hablamos de gustos culinarios y salsas mientras hacíamos tiempo para que empezara a anochecer.

Cuando acabamos las cervezas nos fuimos otra vez al puente Carlos y lo recorrimos hasta el final , dejando alguna propina a una artista ciega que tocaba el piano. Cuando llegamos al otro extremo nos sentamos en el suelo esperando la puesta de sol mientras discutíamos sobre mi propina a la señora ciega pianista. Ne decía que si no fuera ciega y si no estuviera tocando el piano no se la habría dado, y para demostrarlo me dijo que porque no le daba dinero a un mendigo que estaba enfrente nuestro tirado en el suelo con la cabeza tapada tocando la harmónica (creo que nuestros conceptos de arte difieren bastante xD).

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Estatuas del puente Carlos anocheciendo!

Al volver al hostal tras un atardecer “de ensueño” en el puente Carlos y en el centro de la ciudad nos cocinamos nuestros noddles (0,20 centimos la ración individual) y lo combinamos con un segundo plato no menos sabroso, unas socorridas salchichas. Fue de este modo como la dieta noddles + salchichas se convirtió para Rosita (Rooosa, Rooosa) y para mi en la cena de campeones que tomaríamos todos los días que saliéramos de fiesta.

Concluida la cena cogimos nuestra botella de alcohol y comenzamos a beber. En el hostal había un grupo de brasileños que se unieron rápidamente a nuestro botellón en la sala común del hostal (a pesar de nuestra primera impresión el hostal Marrakesh se fue haciendo poco a poco un hueco en nuestros corazones). El grupo lo formaban 2 Brunos, 2 Thiagos, André, Jade (un poco ausente) y Theodor (a).

Cuando empezamos ellos no tenían alcohol asique un par de ellos se fueron a comprar algo y volvieron con una botella de vodka haciendo así compañía a la que Ne y yo estábamos consumiendo (recordemos que Rosita (Rooosa, Rooosa) se mantuvo fiel a la ruta de los vinos de distintas nacionalidades durante todo el viaje).

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Castillo de Praga anocheciendo.

Sin embargo los brasileños tenían un método algo suicida de beber alcohol: ellos lo llamaban “Brazilian shots”. Consistía en echarse la mitad de un vaso de vodka a palo seco, tragárselo entero de un trago y acto seguido beber medio vaso de coca-cola. Cuando pensábamos que el “Brazilian shot” seria solo para comenzar y que luego tras el primer shot ya beberían como seres civilizados descubrimos que no, que allí tienen la costumbre de beber así de forma continuada. Fue tal nuestra sorpresa que acabé apostándome que si en 30 minutos no estaban todos por los suelos nos beberíamos los 3 un “Brazilian shot” a su salud y…vaya si nos tocó tomarlo, el esófago-estomago-intestino de estos brasileños era de acero!

Ya bajo los efectos del alcohol Ne confundió a Bob Dylan con Bob Marley delante del fan mas fan de Brasil del primero, nos echamos unos drinking games con nuestra recién estrenada baraja (destacar el tremendo lío que se hacía todo ser humano que intentaba entender nuestras confusas normas de palos, sotas, mozas, caballos y pornos), confundimos nombres (Theodora siempre me tenía que recordar que su nombre acababa en “a” ya que yo tendía a acortarlo) y jugamos al 21 aceituno en su versión brasileira. Poco a poco fuimos cogiendo confianza con nuestros compañeros de botellón y acabamos prometiendo ir a verlos a Río de Janeiro cuando fuera el Papa a visitarlos (seguro que con suerte nos financian el viaje para las JMJ xD).

En las normas del hostal ponía que a partir de las 12 no podía haber nadie en la sala común por respeto a los que estuvieran durmiendo. El día anterior nos fuimos a las 12 porque vino uno del hostal (Sayid junior le apodamos) y nos echó, pero este día Sayid junior no apareció asique nos tiramos casi hasta la 1 bebiendo (y molestando a los que estaban durmiendo, para que negarlo) hasta que decidimos marcharnos a buscar fiesta por el centro.

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Atardeciendo en el puente Carlos.

Por el camino inauguramos la ruta de los orines en lugares de interés cultural seleccionando la catedral de la plaza Vieja de Praga como inicio de la ruta. A nuestro regreso Ne y yo nos “enfrascamos” en una experiencia hasta entonces no vivida fracasando en el intento.

La idea que teníamos era variar de sitio y no repetir en Carlovy pero, arrastrados por la multitud guiri que hacia allí se dirigía volvimos a ponernos en la cola de dicha discoteca. Durante la cola Rosita y yo flaqueamos y estuvimos cerca de volvernos al hostal pero finalmente Brasil nos convenció y volvimos a entrar en la Kapital checa.

En la discoteca Ne y Rosita (Rooosa, Rooosa) fueron enterradas en abono mientras yo debatía con un compañero de profesión sobre la cruel y traumática enseñanza odontológica en Madrid. En el transcurso de la noche Rosita (Rooosa, Rooosa) obtuvo un claro 8,5 de media ante las constantes declaraciones de “pico-pala” con una posterior rebaja a un 8,3 mientras que Ne suspendió con creces hasta que decidió retomar la ruta del Papa en la cueva cibernética.

Con Carlovy ya casi vacío nos fuimos Brasil y España juntos de vuelta al hostal mientras Rosita y yo sacábamos nuestra faceta compositora creando el tema “Amanecí en Praga” (ligera copia del tema “Amanecí en la playa”, pero solo ligera xD).

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"Amanecí en la Praha..." xD

Nada más entrar en el hostal el estómago de Rosita (Rooosa, Rooosa) y el mío suplicaban algo de comer asique sacamos nuestras 2 salchichas sobrantes de la cena y nos las devoramos mientras el resto nos miraba con envidia. De este modo a las 5:45 de la mañana dábamos por concluida nuestra noche de sexo, drogas y alcohol…
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#7 Desconectado   Teru Teru Boozu Icono

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Posteado 29 agosto 2012 - 17:45

Oootraa! Oootra!! OOtraaaa!! XD
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#8 Desconectado   Gas11 Icono

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Posteado 30 agosto 2012 - 01:18

Ver mensajeTeru Teru Boozu, en 29 agosto 2012 - 17:45 , dijo:

Oootraa! Oootra!! OOtraaaa!! XD

si tenemos fans y todo!! jaja ;)
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#9 Desconectado   Gas11 Icono

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Posteado 30 agosto 2012 - 16:00

Día 4 (14/07/12 Praga): “La batalla de los asientos”.

Amanecemos a las 9:30 en estado de mierda absoluta. A pesar de que en el día anterior la resaca no nos había afectado demasiado esta vez no salimos impunes y no tuvimos más remedio que convivir con ella. Lo temprano de nuestro despertar se justifica con el hecho de que el check out debía realizarse antes de las 11 asique no nos quedaba más remedio que dormir esas 4 horas y poco.

Tras ducharnos y despedirnos de Petra (la recepcionista cachonda que nos enseñó cómo se jugaba realmente a “Bonaparte” y nos exigió las “keyes” de la habitación) nos fuimos a la estación de tren a dejar cuanto antes las mochilas en las consignas (si cargar con las pesadas mochilas no es grato nunca, imaginaros con una resaca de tal envergadura).

Una vez puestas a salvo nuestras pertenencias caminamos hacia el Museo Nacional. Aunque lo intentamos, finalmente nos dimos por vencidos dejando que la resaca ganara la batalla y tirándonos en las escaleras del museo a reposar mientras recopilábamos recuerdos de la noche pasada y comparábamos heridas de guerra sufridas en Praga (algunas más dañinas como mi profundo corte en el hombro y otras algo menos nocivas como las que experimentaba Ne).

Sin fuerzas suficientes, nos movimos de las escaleras del Museo Nacional a la plaza de Wenceslao (apenas 2 minutos andando) y decidimos que era hora de comer asique entramos en un McDonalds de la calle comercial y comimos hamburguesas de queso y Mcflurries por 79 Kz (3,2 euros).

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La idea que teníamos para el día de hoy era hacer uno de esos “free tour” por Praga para así conocer un poco la historia de la ciudad y de los lugares que ya habíamos visitado. Pese a que a Ne la idea de realizar una visita histórica por la ciudad no le hacía mucha gracia (recordemos que ella viajó más bien con objetivos festivos que culturales) la convencimos y nos pusimos a buscar en la Plaza Vieja a alguien que nos ofreciera ese tour gratuito en el que solo dejas la voluntad al finalizar. A pesar de que había bastantes ofertas de “free tours” en español hicimos feliz a Ne seleccionando a un chico que se resguardaba del sol bajo un paraguas de la ESN. El chaval se llamaba Jirka (aunque para Rosita (Rooosa, Rooosa) siempre será Jarki) y se anunciaba con un cartel que ponía “Free tour divertido”.

El chaval nos dio un recorrido por la Plaza Vieja y sus alrededores y por el barrio judío. Sonará cruel pero para Ne y para mi fue muy duro soportar sus palabras con la resaca y el cansancio que llevábamos encima. Sin embargo, Rosita parecía encantada y comenzó a entablar un diálogo con Jarki en el que le preguntaba sobre las más remotas características de los habitantes checos (“todo por el grupo”). De este modo el tour lo realizaron Rosita (Rooosa, Rooosa) y Jarki por un lado y Ne y yo algo más rezagados intentando ocultar bajo nuestras gafas de sol como se nos cerraban los ojos.

Como ya he dicho para mi este tour fue duro de llevar, pero para Ne fue incluso peor debido a que estaba muy preocupada ya que la “voluntad” que habíamos decidido dar a Jirka por 2 horas de tour a pleno sol eran unas ridículas 200 kz (8 euros entre los 3). Ella que es bastante más generosa que Rosita (Rooosa, Rooosa) y yo sufrió bastante por este aspecto sobre todo cuando llegó el momento de la despedida y le dimos el dinero justificando la escasa cantidad diciendo que no teníamos más (de hecho se me cayó la tarjeta de crédito y de broma le dijimos que podía pagarse lo que quisiera con la tarjeta).

2 horas de tour requerían como mínimo otras 2 de descanso asique nos sentamos en el suelo de la Plaza Vieja un rato y luego, para variar de vistas, nos fuimos a unos bancos bajo unos árboles al lado del reloj astronómico y nos sentamos contemplando unos tablones de madera.

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Lo que pasara en Praga...se quedaría para siempre en Praga xD

Una vez recuperados (realmente no nos recuperamos en todo el día) nos fuimos hacia el puente Carlos y bajamos andando junto al río mientras Ne nos proponía diversos métodos ilegales de llevar algo mejor el inminente viaje en tren a Cracovia.

Bajamos junto al río buscando el edificio ese que parece que está bailando (La Casa Danzante) no sin antes meternos en un parque que creíamos que tendría salida más adelante y que finalmente no la tuvo y hubo que deshacer el camino (en nuestro estado, una vez más un esfuerzo extremo).

Cuando encontramos el edificio nos sentamos un rato al lado de una estatua y luego decidimos ir ya hacia la estación de tren parando antes en un minimarket a comprar la cena para el viaje.

Otra de las cosas que menos nos han gustado de la Ruta del Este es el hecho de que en estos países tienen la fea costumbre de obligarte a pagar dinero por satisfacer las necesidades fisiológicas urinario-excretorias. Nada más llegar a la estación de tren pagamos 50 centimos por ir al baño (de los baños más caros de La Ruta del Este) y esperamos a que llegara la hora de partir hacia Cracovia.

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La Casa Danzante

Cuando se fue aproximando la hora nos fuimos directos al andén donde ponía que salía el tren y al poco de llegar vino el vehículo y abrió sus puertas. Todo lo que ocurrió desde ese momento fue muy rápido e inesperado. Todos los que estábamos esperando el tren entramos como fieras en busca de asientos. Nosotros que éramos novatos en esto del Interrail al principio buscábamos asientos libres sin importarnos si estaban reservados o no pero al minuto nos dimos cuenta de que en la puerta de cada compartimento había un cartelito con el nombre de la persona que había reservado el asiento. Si dicho cartelito estaba ausente significaba que nadie lo había reservado. Cuando caímos en ello ya era demasiado tarde: los que habían subido más rezagados al tren andaban deambulando por los pasillos de los vagones en busca de asientos sin reserva justo igual que nosotros. Cuando parecía que sería inevitable que alguno de nosotros pasáramos la noche en el claustrofóbico pasillo del vagón el tren arrancó y nos hicimos con un asiento que aunque ponía estar reservado de momento estaba vacío. De este modo nos dividimos en dos compartimentos: Rosita (Rooosa, Rooosa) y yo por un lado y Ne por otro.

Cuando se estabilizó la situación sacamos nuestros alimentos y nos dispusimos a cenar. Mi cena consistió en un par de grasosas latas de atún y de postre un potito que compré debido a su alto poder nutritivo. Mientras devoraba mis víveres Rosita (Rooosa, Rooosa) degustaba su goulash “Litoral” crudo (sin calentar) ante mi asombro (me ofreció probarlo pero todavía era muy pronto como para poner en riesgo mi frágil estómago así, gratuitamente).

Después de cenar nos asaltaron las dudas. Si no teníamos poco con dudar si no vendría alguien en mitad de la noche que se subiera al tren en alguna parada y nos exigiera su asiento reservado desplazándonos a alguno de nosotros al suelo del pasillo, empezamos a plantearnos si nuestro plan de trenes nocturnos funcionaría a lo largo de la Ruta del Este.

Antes de partir no nos había quedado muy claro cómo funcionaba lo de coger trenes nocturnos. Sabíamos que mientras el tren saliera después de las 19.00 y llegara al destino después de las 4.00 solo te contaba como un día de viaje. Sin embargo, siempre tuvimos la duda de si eso solo era aplicable a trenes directos o si como, en nuestros próximos casos, también valía aunque hicieras trasbordos en distintas ciudades. Afortunadamente no tuvimos problemas a pesar de no ser trenes directos pero para ese entonces el temor a una multa estaba presente entre nosotros.

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Nada más cenar nos dispusimos a “dormir” en los “cómodos” asientos de nuestro compartimento: Rosita (Rooosa, Rooosa) codo con codo con el hombre que padecía lepra y que venía alcoholizado en mitad de la noche desprendiendo un inconfundible hedor a cerveza y Noel haciéndonos dudar de la posible continuidad esta noche de la Ruta de Fael.
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#10 Desconectado   Teru Teru Boozu Icono

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Posteado 30 agosto 2012 - 22:15

Ver mensajeGas11, en 30 agosto 2012 - 01:18 , dijo:

Ver mensajeTeru Teru Boozu, en 29 agosto 2012 - 17:45 , dijo:

Oootraa! Oootra!! OOtraaaa!! XD

si tenemos fans y todo!! jaja ;)


XD Of, course XD

Un par de apuntes:

1: La cerveza más roja que amarilla es probable que fuera tostada, de ahí el color.

2: Pon fotos de la baraja checaaaaaaaa!!!

3: Regla de las 7 pm

4: Para cuándo el día 5? :lol:
Quejas por MP si algún hilo está cerrado.

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