Me alegro de que os esté gustando el Diario! Ahí va el siguiente capítulo, es "un poco" largo (ya aviso de que las fotos no le hacen justicia a las Skellig, sobre todo a la pequeña):
Día 12 de abril. Portmagee-Skellig Islands-CaherciveenTeníamos que estar en el puerto a las 9:30, así que nos levantamos un rato antes para poder ducharnos y recogimos todo. Cuando tuvimos las mochilas listas hicimos el check-out y salimos. Durante un rato nos acompañó el perro del albergue, muy simpático; y al cabo de 5 minutos ya estábamos en el puerto. El día anterior habíamos preguntado por teléfono si podríamos bajarnos del barco en Renard Point (un embarcadero cerca de Caherciveen), si les daba igual, porque así nos ahorrábamos un montón de kilómetros andando, y nos dijeron que sí, así que ya llevábamos todo con nosotros. Cada día en el puerto, según cómo sea el tiempo, se decide si los barcos pueden salir o no, y teníamos la suerte de que hacía un día muy bueno!

Al llegar había un hombre que organizaba todo, le decías el nombre de la persona que había reservado y te decía dónde amarraría tu barco. El nuestro no salía hasta casi las 10:30, pero dejan un margen para que la gente vaya llegando y subiendo a los barcos. El nuestro era el Sea Quest, uno de los barcos que tienen licencia para llevar a gente a las Skellig (sólo hay 19 licencias, para que no se masifiquen las islas y se respete la naturaleza). No sé cómo serán los demás barcos, pero yo volvería con ellos y los recomendaría mil veces. Tienen una
Web muy completa en la que podéis consultar sus datos de contacto, ver la historia de las islas, el tipo de fauna que hay, etc. Y son gente muy amable, nos encantó ir con ellos (si a alguien le interesa le puedo pasar una lista con los datos de contacto de algunos de los otros barcos, por si no hubiese sitio en éste). Vimos que estaba también el chico americano del albergue, nos contó que trabajaba en Skellig Experience (un centro sobre las islas Skellig que está en la isla de Valencia, justo al pasar el puente que va desde Portmagee), y era la primera vez que iba a las islas (empezaban a salir barcos en abril, en invierno no van debido al mal tiempo), por casualidad habíamos reservado plaza en el mismo barco!
Esperamos un ratito y cuando llegó el barco embarcamos, otros ya estaban saliendo (van por turnos, porque en Skellig Michael sólo hay un lugar en el que se puede amarrar), y en unos minutos partimos nosotros también. Las islas están a 12 km. de la costa, y el viaje dura 1 hora y media en cada sentido (aproximadamente, un poco más a la ida y menos a la vuelta), pero se pasa rápido. Justo al salir del puerto se ve una pequeña isla con unas ruinas, que parecen de estilo celta, pero no conseguimos averiguar de qué eran. Al irnos alejando empezamos a ver cormoranes en las rocas, y la costa de Kerry al fondo, con sus pequeños cabos y bahías. Los paisajes eran preciosos! Al salir del cobijo de la bahía el barco empezó a moverse un poco (a los que se mareen mucho les recomiendo tomarse una biodramina, nosotros vimos que sólo teníamos una en la caja y se la tomó Jorge, pero yo tampoco noté ningún síntoma de mareo), pero se llevaba bien. Cada vez veíamos más cerca las islas, la pequeña de un color blancuzco, y Skellig Michael a su lado (de lejos parece menor que la otra), muy escarpadas, y se empezaban a ver aves marinas, sobre todo araos y alcatraces (también algunos paíños, en pequeñas bandadas). Pasamos el camino haciendo fotos, disfrutando del paisaje y hablando con la gente (la mayoría de EEUU), algunos se llevaron un pequeño susto cuando entró agua por atrás y mojó a varios!
De camino a las Skellig

Skellig islands

Little Skellig

Se nos pasó enseguida el tiempo, y pronto estábamos justo ante Little Skellig, donde el barco paró un ratito, tras rodearla, para que pudiésemos contemplar el espectáculo de la naturaleza (se para cerca, pero no en la isla misma, está prohibido porque es un refugio para aves marinas).
Esta isla es de lo más increíble que he visto nunca. El color blancuzco no es de la isla en sí, sino que se debe a los miles de alcatraces que anidan en ella, decenas de los cuales sobrevolaban la isla (y a nosotros) y pescaban alrededor del barco. Un espectáculo tan hermoso como indescriptible. Por si fuera poco, apoyada en un saliente del acantilado, debajo de todo, había una pequeña foca, preciosa, que nos miraba. La colonia de alcatraces que anida en esta isla es la segunda más grande del mundo, con unas 20.000 parejas, y verla es absolutamente impresionante
Little Skellig


Alcatraz saliendo del agua junto a Little Skellig

Tras un rato flipando con los alcatraces, que se sumergían en picado justo junto al barco y salían con pescados en el pico, el barco se puso en marcha para ir a Skellig Michael, la otra isla. Vista de lejos parece imposible atracar en ella, por lo escarpada que es. Pero hay un pequeño refugio en un lado, donde los barcos pueden parar un momento para desembarcar a la gente, y vuelven al mar. Esta isla es Patrimonio de la Humanidad, y en ella, aunque parezca increíble, se establecieron unos monjes cristianos en el siglo VI, buscando aislarse del resto del mundo, y fundaron un monasterio. Para llegar a él hay una serie de empinadas escaleras que trepan por la roca, hasta unos 150 m. sobre el nivel del mar. Aunque los monjes sufrieron varios ataques de los vikingos en el siglo IX, se recuperaban como podían y continuaban viviendo allí, hasta que en el siglo XIII lo abandonaron.
Llegando a Skellig Michael

Cuando llegamos, quedamos en estar de vuelta al cabo de poco más de 2 horas, y salimos enseguida hacia la zona donde empiezan los peldaños. Por el camino se veían pequeños salientes escarpados y rocas que caían en picado sobre el mar, donde anidaban muchos fulmares, gaviotas (tridáctilas, argénteas y sombrías) y araos. Decidimos subir primero, para aprovechar al máximo el tiempo en el monasterio, que prometía mucho. La escalera cuesta un poco, pero al llegar arriba el esfuerzo se ve compensado con creces: te encuentras con un monasterio primitivo, casi irreal, donde las celdas de los monjes tienen forma de colmena, hay una iglesia, oratorios, tumbas con antiguas cruces de piedra… es impresionante. El oratorio más pequeño está un poco oculto, y justo detrás de él, metido casi en la ladera, hay un primitivo “cuarto de baño”. Estuvimos un buen rato curioseando por los edificios y luego nos alejamos un poco del monasterio hasta llegar al borde de un pequeño acantilado lleno de nidos de aves. Había un camino que descendía justo al lado, empinadísimo, pero era peligroso, así que dimos la vuelta y nos sentamos en un saliente a comer, disfrutando de unas vistas privilegiadas. A mitad de la comida se nos unió una gaviota argéntea, que estuvo dando vueltas como quien no quiere la cosa, mirándonos, hasta que le dimos un poquito de pan al terminar de comer

Subiendo

Celda en el monasterio

Monasterio

Nuestra amiga la gaviota

Luego subimos a la parte más alta de la roca (es muy fácil, no hay ningún peligro porque sólo hay que subir la ladera, que asciende suavemente desde la zona donde está el monasterio), y estuvimos contemplando el mar, rompiendo allá abajo, y el paisaje que se extendía ante nuestros ojos, precioso, con la costa de Kerry recortándose al fondo y Little Skellig en primer plano. Uno de esos momentos para recordar, sin duda.


Aunque se empezaba a hacer tarde nos quedaba todavía un ratito, así que bajamos y dimos otra vueltecilla por el monasterio y el oratorio pequeño antes de volver al barco, que cuando llegamos estaba allí, esperando a que terminase de subir la gente. Me dio mucha pena dejar las Skellig, es un lugar especial, casi mágico. Sin duda, lo mejor del viaje junto con Aran.
El monasterio y el paisaje desde lo alto

Dos gaviotas sobre una celda

El oratorio y el "baño"

Las escaleras que suben al monasterio

Volviendo al barco

El viaje de vuelta fue un poco más corto, pero tampoco se hizo aburrido, fuimos contemplando el mar, el paisaje y las aves y se pasó rápido. Lo mejor llegó cuando estábamos ya cerca de la costa de Kerry, vimos pasar a un frailecillo volando!! Al parecer, por la mañana temprano se veían muchos en el mar, pero hasta mayo no anidan en las islas (al parecer es fácil verlos en Skellig Michael de esa época en adelante). Pronto llegamos a Portmagee, donde se bajó el resto de la gente, y nosotros seguimos hasta Renard Point. Nuestro capitán era el típico marinero curtido en la mar, muy simpático, y fuimos hablando con él. Al cabo de un rato nos estaba explicando cómo se manejaba aquel barco, y nos dejó conducir a los dos! Fue muy divertido, yo hacía mucho tiempo que no llevaba un barco y me encantó (además, me dijo que lo hacía muy bien

).
Jorge llevando el barco

Entretenidos como íbamos, se nos pasó volando el tiempo que tardamos en llegar a Renard Point, donde le pagamos (40 € cada uno) y nos despedimos de él. Desde allí a la carretera principal había 3 km., y un poco más hasta el centro de Caherciveen, así que echamos a andar enseguida. Intentamos hacer autostop, pero sólo pasaron dos coches con bastante gente, así que no quedó más remedio que hacer todo el trayecto andando. No nos importó demasiado, el paisaje valía la pena, y fuimos dando un paseo (lo peor fue que hacía bastante calor). Llegamos a Caherciveen sobre las 16:00, y paramos en un supermercado a comprar algunas cosas para la cena.
De camino a Caherciveen

Después localizamos nuestro albergue, el Sive Hostel (está bien situado, justo en la carretera principal que cruza el pueblo), y fuimos a hacer el check in y dejar las mochilas. La señora era un encanto, aunque se le entendía fatal cuando hablaba, tenía un acento muy, muy fuerte (en esta zona mucha gente todavía habla gaélico como lengua principal). Nos dio una habitación en el último piso, muy curriña. Estábamos un poco hechos papilla de caminar bajo el sol, así que descansamos media horita y luego salimos a dar un paseo. Nos metimos por un camino que salía de una zona donde hay un edificio con aspecto de castillo, the Barracks, y seguimos por él hasta llegar a un desvío. Queríamos ir a unos fuertes circulares de la alta edad media, que están a unos 2,5 km. del pueblo, y allí torcimos a la izquierda. Al cabo de un buen rato andando encontramos la entrada a uno de ellos, Cahergall, el más grande y espectacular, con muchas escaleras que suben para llegar a los distintos niveles, y los restos de una construcción en el medio. Subimos a la parte más alta y descansamos un rato, contemplando el paisaje.
Llegando al fuerte

En Cahergall


Al fondo se veía la bahía y un castillo, el de Ballycarbery, en estado bastante ruinoso pero que me encantó al instante. Al bajar le dije a Jorge que me gustaría ir hasta allí, pero él estaba cansado de andar, así que al llegar al desvío le dije que si no le importaba iría yo sola, y él podía esperarme descansando. El sol ya se empezaba a poner, y por el camino me dieron un buen susto unos perros que salieron de repente de una casa, pero valió la pena. El camino iba entre campos de vacas y ovejas, había grandes árboles llenos de cuervos, y al fondo, ya junto a la playa, se veía el castillo, que parecía más cercano desde la carretera (el camino daba un poco de vuelta). Finalmente llegué, y una vez allí me metí dentro, pero no había mucho que ver y estaba todo en un estado bastante ruinoso, así que no estuve mucho rato. El castillo fue construido a finales del siglo XIV, y perteneció a varias familias diferentes, que le fueron añadiendo nuevas partes hasta el siglo XVIII; luego fue abandonado, y ahora ya no queda mucho.
Saliendo del fuerte

De camino al castillo

Cría cuervos...

Castillo de Ballycarbery

Estuve unos minutos por allí pero enseguida di la vuelta y me reuní con Jorge, aún quedaba un buen trecho hasta el pueblo y el sol ya estaba muy bajo. Por el camino disfrutamos de una puesta de sol muy chula, y luego volvimos al albergue a preparar la cena. Mientras Jorge cocinaba fui a comprar leche para el desayuno a la gasolinera de enfrente, y al volver cenamos. Estábamos cansados y un poco quemados por el sol, pero habíamos disfrutado de un día como pocos! Luego nos fuimos a dormir, al día siguiente también había que madrugar, teníamos que coger el autobús a Killarney a las 8:00.
Puesta de sol


Preparando la cena
Gastos del día (por persona):40 € viaje a Skellig Islands
5,90 € supermercados
15,30 € albergue (en hab. doble)
Total: 61,20 €Próximo capítulo:
Caherciveen-Cahir-Cashel-DublínEspero que os haya gustado el capítulo! ya sólo quedan dos más (en realidad uno y medio, que el último ya es la vuelta a casa...). son más cortos, así que espero colgarlos pronto!