Día 3. 16 JULIO LUNES Praga. Nace la maldición del títere, el incidente en el metro y la noche de la Spanish Party.Son las 10:00 cuando me despierto y veo que Izquierdo y Roque también lo están.. El desayuno se acaba a las 11:00 y tenemos por delante un largo día para ver el centro de Praga.
Mientras nos arreglamos y despertamos a la gente se hacen las 10:30.
Bajamos a desayunar. El desayuno no está mal: café, leche o zumo, cereales y tostadas con mermelada y mantequilla.
Desayunamos y tiramos rumbo al centro de Praga para ver el puente y la parte antigua.
Pillamos un metro, de nuevo sin pagar como cuando veníamos de la estación el primer día, y nos bajamos en una parada cerca del centro.

Llegamos a la entrada del puente y el turismo es apabullante, la cantidad de gente que pasea, sale y entra del puente marea. Paramos en una tienda que hay en la plaza de la entrada para ver los souvenirs de Praga, para estar en pleno centro no es tan caro como se pueda esperar. En la puerta de la tienda tienen música puesta y nos sorprende escuchar que son todo canciones en castellano: Juanes, Shakira... y ¡¡¡Bisbal!!!
Algunos compran algunas cosillas y también agua, el calor que hace es asfixiante y mirando al cielo te desespera más al verlo despejado y sin una nube a la vista.
Proseguimos nuestro camino cruzando el puente, en él empezamos a toparnos con españoles y es que estamos en todas partes.
El puente esta lleno de rastrillos y aquello parece un mercado, empezamos a agobiarnos el tener que nadar entre esa marea humana que recorre el puente, eso y el calor.

Cuando por fin lo cruzamos entramos en el casco viejo de Praga, aquí por lo menos se puede caminar por la sombra, comenzamos a subir por sus empinadas cuestas y suelos adoquinados, por las calles solo hay tiendas y bares.
Nos paramos en una dónde hay unos títeres muy curiosos, la calle esta llena de tiendas de títeres, una de los souvenirs típicos de Praga.
Roque dice que quiere comprar uno para regalarlo a su padre

, le decimos que cuando bajemos ya se verá

Seguimos subiendo y descansamos un rato justo en un descanso antes de llegar a la iglesia.
Desde allí arriba se puede ver una bonita panorámica de la ciudad.

Seguimos hasta llegar a la iglesia y entramos en ella, está atestada de turistas y a parte de la arquitectura y la grandiosidad de la misma tampoco nos dice mucho más para gente poco creyente como nosotros.
Después de dar una vuelta por ella y de que Roque y Reinaldos suban a lo alto de la torre por unas infinitas y agobiantes escaleras partimos de regreso para abajo.

Bajando nos compramos las últimas 4 cervezas frías que les quedaban en un bar que había por allí arriba y nos las tomamos cuesta abajo bajo con un sol infernal que tosta nuestros cuerpos.
Llegamos de nuevo a la entrada del puente, son las 14:30 y hay hambre y sed. Roque dice que va a comprar un títere en una tienda que ha visto allí, le decimos que se lo piense porque será una carga todo el viaje pero dice que le da igual y entra.
Al rato sale de la tienda con una caja larga y fina en sus manos, nos lo enseña y el títere mola, es una especie de brujo... o mago, le ha costado 40 euros, nos ponemos a hacerlo bailar al son de la música española que se escucha desde la tienda ajenos todos a que una maldición acompañaba a ese simpático muñeco de porcelana, una maldición que nos acecharía durante nuestro viaje, y es que a partir de ahora todo lo malo que nos pasara era por culpa del maldito títere.
Roque saliendo de la tienda con su títere
Después de hacer el ganso con el títere, nos vamos en busca de algún lugar para comer, pensamos que como por la tarde queremos ver la zona del reloj y alrededores comeremos por esa parte, callejeamos pasando por decenas de tiendas y bares. En la puerta de una tienda un tío está echando agua con una manguera a la calle le decimos que ya puestos nos refresque un poco, estábamos deshidratados. La miniducha nos sabe a gloria seguimos andando hasta llegar a un italiano que nos convence. Spaghetti y pizzas será nuestro menú de hoy, eso y unas cervezas nos cuestan a cada uno lo mismo que la cena de la noche anterior unas 200 coronas.
Son las 16:30 y decidimos marcharnos de allí e ir hacia el famoso reloj astronómico de Praga, en diez minutos llegamos a la plaza del ayuntamiento que está plagada de más turistas, el reloj es como te lo imaginas, y mirando sus dos grandes esferas, la del calendario y la del zodiaco, intentas descifrar lo que están marcando.
Reloj astronómico
Como quedan unos quince minutos para las cinco en punto nos quedamos por la plaza esperando que el reloj se ponga en marcha y nos asombre. Cerca hay un camión echando agua por la plaza algunos de nosotros nos metemos debajo para refrescarnos.
Cerca de allí vemos a Martín, el mejicano que conocimos en el tren, nos acercamos y nos presenta al resto de sus amigos dos chicos y dos chicas también mejicanos, charlamos un rato, nos dicen que estarán un día más en Praga, nosotros nos íbamos la mañana siguiente.
Le decimos que por la noche vamos a hacer una fiesta en nuestro albergue, que están invitados, dicen que les gustaría ir, como no tienen mapa les damos uno señalando dónde está nuestro albergue y nos despedimos hasta la noche a eso de las 23:00.
Son casi las 17:00 y nos vamos a dónde el reloj, aquello está repleto de gente esperando que sean en punto, el espectáculo se hace de esperar hasta que aquello se pone en funcionamiento, no voy a decir que nos decepciona pero si que esperábamos algo más.
Seguimos caminando por las calles praguenses y seguimos maravillándonos con la ciudad. Llegamos hasta lo que parece una gran avenida comercial, entonces es cuando me acuerdo de que tengo que comprar una maleta, paseamos por la avenida pero no veo ningún centro comercial ni nada parecido. Roque comienza a quejarse de lo pesado que es llevar el títere encima…
Vemos una fuente, la única que hemos visto en dos días en Praga y corremos hacia ella, bebemos y llenamos las dos botellas que tenemos.
Por las calles de Praga
Seguimos hasta llegar a la plaza de la esquina donde parece que hay un centro comercial, subimos Caballero, Reinaldos, Izquierdo y yo, cada uno con motivos diferentes.
Mientras que Reinaldos entra al servicio y Caballero e Izquierdo miran unos bañadores, yo busco por las tres plantas alguna maleta sin ninguna recompensa,allí sólo hay ropa y complementos, parece que me marcharé de Praga sin ninguna. Aprovecho al menos para hacer una foto desde la tercera planta a la plaza.
Desde la tienda
Reinaldos y yo bajamos mientras que Izquierdo y Caballero siguen mirando la ropa, mientras esperamos con el resto abajo volvemos a ver a los mejicanos que también estaban de compras, les preguntamos si cerca de allí hay algún supermercado y nos dicen dónde hay uno.
Cuando ya estamos todos marchamos al supermercado, compramos la cena, botellas de agua y varios litros de vino y coca cola que junto a las botellas de whisky y ron que nos trajimos de España nos servirían para la fiesta de la noche. Durante la compra no paraba de seguirnos y vigilarnos un trabajador de aquel supermercado y todo porque habíamos abierto una botella de agua para beber allí, la tuvimos que pagar en caja, por supuesto.
En la salida hay dos preciosas checas en un puesto de perfumes, nos paran y comienzan a intentar vendernos sus productos, les seguimos el rollo hipnotizados por su enorme belleza, cuando al fin acaban y les decimos que no tenemos dinero, les empezamos a rallar diciendo que vamos a montar una fiesta multicultural en nuestro hostal que va a estar muy bien y que nos gustaría que fueran, mientras una se ríe y pasa del tema, la otra parece interesada y nos pregunta que donde es, le sacamos un mapa y nos dice que conoce el lugar, empieza a hablarnos y entendemos cosas a medias como que termina a las diez de trabajar y que no sabe si irá.
Nos despedimos sabiendo que ni de coña irán...
Salimos del super y nos vamos al metro. Son las 19:00 de la tarde.
Lo habíamos cogido ya dos veces sin pagar y pensábamos que no hay dos sin tres pero cuánto equivocados estábamos.
Cuándo bajamos las escaleras mecánicas nos para un señor mayor. Nos pide el ticket, nos hacemos los guiris pero no cuela, nos pide 1500 coronas por los ocho. Observamos una actitud sospechosa en él, como que no para de mirar para todos lados y habla muy flojo. Entonces le pedimos que se identifique, nos enseña un carnet viejísimo que podría ser tanto cierto como falso.
Empezamos a discutir con él hasta que entonces se arma el follón, empiezan a acudir a nosotros compañeros de este hombre, les dice que vamos sin ticket y se les cambia la cara. Uno de ellos saca un talón de multas y nos dice que son 500 coronas (20 euros) por persona.
Vemos como el primer hombre que nos paró va retrocediendo y perdiéndose entre sus compañeros y nos hace el gesto con la mano de silencio. Lo enganchamos y le decimos que él nos había dicho 1500 en total, sus compañeros lo miran y se ríen. Esto da asco, menuda mafia hay metida aquí, el hombre quería multarnos destrangis para quedarse las 1500 coronas.
Nosotros no estamos dispuestos a pagar y más ante lo que hemos visto. Le preguntamos que pasa si no pagamos, nos dicen que llaman a la policía, nos llevan a comisaría, nos ponen como personas non gratas en Praga pero que a partir de ahí no saben que nos puede pasar.
Nos piden la documentación a todos, nos resistimos hasta que cedemos ante la presión y se la damos. Seguimos discutiendo con el único de los superiores que sabe inglés. Cuando vemos que no merece la pena pasar una mala noche sin saber que nos puede pasar en comisaría decidimos pagar. Izquierdo se va a un cajero acompañado de uno de los guardias y saca el dinero para pagar, en total 4000 coronas.
Nos dan nuestra multa y nos dejan ir no sin antes cagarnos en sus respectivos delante de sus caras.
Nos vamos con una sensación rarísima como si esas 4000 coronas ahora se las fueran a repartir entre ellos nada más irnos. Estamos hechos polvo por el cansancio y por la multa. Reinaldos mira a Roque y el paquete que sostiene y dice: “la culpa la tiene el títere”, nos reímos con el comentario, la tensión disminuye un poco.
A eso de las 20:15 llegamos al albergue todavía con los ánimos decaídos, pero nada que una buena cena y una buena fiesta no pueda solucionar.
Mientras que la barbacoa está ocupada por una pareja, donde un chico intenta sin gloria hacer unas salchichas, nos vamos duchando, Roque se va arriba a ducharse.
Cuando abajo ya nos hemos duchado la mitad, baja Roque diciendo que hay dos italianos en su habitación (eran de Torino) y que junto a uno de ellos ha invitado a algunas chicas del piso de arriba para la fiesta.
En nuestra habitación también andaban los tres asiáticos que estaban ya acostándose (dos chicas y un chico), hablamos con ellos un poco, son de Corea del sur, les invitamos a la fiesta de la noche pero dicen que quieren dormir, pobrecicos…
Nos ponemos a hacer la carne en la barbacoa con las brasas que habían dejado la pareja pero es imposible hacer nada allí, menos mal que también tenemos una cocina con fuegos para hacer comida en las sartenes.
Hacemos el lomo, salchichas y pollo que habíamos comprado.
Mientras tanto bajan los italianos a tomarse unas cervezas en el jardín, hablamos con ellos un poco y nos dicen que las chicas están invitadas, pero que sólo pueden bajar unas americanas y unas inglesas, porque el resto salen fuera, nos dicen que ellos no se quedarán tampoco porque van a dar una vuelta por Praga.
Sobre las 22:00 preparamos la mesa y nos ponemos a cenar, todos con nuestras camisetas del interrail que nos hicimos en España, en otra parte del jardín están las tres americanas bebiendo.
Cenando en el jardín
Después de cenar fenomenalmente, recogemos, movemos la mesa y empezamos a preparar el guateque.
Cogemos el mp3 lo enchufamos a unos altavoces que trajo Reinaldos y empezamos a poner canciones de Pop y rock español.
Mientras el resto estamos preparando el jardín para la fiesta Reinaldos y Dani empiezan a hacer la sangría, una gran olla que hay por la cocina nos sirve de recipiente.
La sacamos e invitamos a las tres americanas a que se acerquen y la prueben.
Las americanas flipan con la sangría.
Son tres chicas muy simpáticas, son de California tienen 18 años y nos dicen que acaban de terminar el High School o lo que es lo mismo el instituto y que lo normal es que antes de entrar a la universidad es viajar por Europa durante 3 meses. Más o menos lo que nos contó Martín en el tren la primera noche.
Cuando nos pregunta de que parte de Italia somos nos quedamos pillados, y es que creían que nosotros también éramos italianos, le decimos de dónde somos, ni de coña conocen Murcia, como siempre Madrid y Barcelona y desde está última debemos ubicar Murcia en el mapa.
Sobre las 23:30 suena la puerta del albergue y vemos entrar a los mejicanos, están todos pero falta Martín preguntamos que dónde está y nos dicen que se ha quedado tomándose unas cervezas con unas suecas y que enseguida viene con ellas.
La fiesta empieza a mejorar por momentos y empezamos a imaginarnos como serán esas preciosidades nórdicas que vienen de camino…
Empezamos a utilizar a los mejicanos de traductores con las americanas, nos reímos bastante, las americanas se asombran del nivel cultural de los mejicanos, ni siquiera sabían que dominaban tan bien el inglés y es que escucharlos hablar inglés tan bien nos produce una envidia sana.
Al rato se unen tres chicas más que resultan ser las dos inglesas y una amiga, de Irlanda, creo recordar.
Las inglesas al igual que los mejicanos les encanta la sangría, dicen que a parte del vino y la coca cola notan otro sabor que quieren descubrir, pero el ingrediente secreto de Reinaldos se quedaría sin desvelar.
Aquello se iba desbordando y es que ya veíamos como otras personas del albergue se iban uniendo a la fiesta, gente desvelada que no podía dormir y que su mejor opción era unirse al enemigo.
Con la tercera olla de sangría sacamos también las botellas de Brugal y Ballantine, que pese a sólo tener una botella de coca cola caerían rápidamente.
Luego llegan los dos italianos con unas cervezas algo tocados, se sientan por el jardín y se quedan allí bebiendo.
Mientras estamos bebiendo y charlando llega Martín con dos ¿suecas?, tantas películas en la época del destape con Alfredo Landa rodeado de suecas nos había hecho idealizar un país lleno de supermodelos rubias, pero las dos chicas que atravesaban el jardín no se asemejaban a lo que nos habíamos imaginado.
Una chica sí, de acuerdo, era rubia y con ojos claros, pero era un tanto basta siendo delicado.
La otra morena y con ojos oscuros, podrías decir que es de cualquier país menos de uno nórdico, es lo malo de los estereotipos.
Hablamos con Martín y le comentamos la pequeña decepción con las suecas, nos dice que estaba con cuatro chicas y que las otras dos si que “estaban pachecas”

pero no pudieron venir, una lástima.
Charlamos con las suecas que resultan ser unas tías muy simpáticas, la noche sigue y vemos cómo cada dos por tres el encargado del albergue aquella noche sale a fumarse un pitillo a la puerta del jardín observando la fiesta con ganas de decirnos algo. Yo creo que era la primera vez que le pasaba algo parecido.
En una de sus salidas para fumarse su cigarro se acerca y nos dice que bajemos la música y la voz porque hay un centro psiquiátrico cerca y les podemos molestar.
Quitamos la música pero el vocerío sigue.
La noche transcurre en la fiesta del buen rollo, con idas y venidas a las habitaciones del albergue y con un magnífico ambiente en aquel jardín.
Nos asombramos y reímos a la vez que en una de las tantas veces que entramos en la habitación vemos como los tres coreanos se han atrincherado en la habitación y nos han bloqueado la puerta impidiéndonos la entrada
Son las 5:00 y en el jardín ya sólo quedamos los mejicanos y los españoles, después de estar sentados y hablar un rato, nos despedimos y comentamos la posibilidad de coincidir por Budapest dentro de tres días. Pasadas las 5:30 se marchan y nos acostamos.
Roque esa noche si duerme en su habitación.
CONTINUARÁ...Próximo capítulo: Día 4. 17 JULIO Martes Praga-Budapest. Saliendo con mal sabor de Praga. Budapest el país de la hospitalidad. Fotos de Praga
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