Primero fue la burbuja inmobiliaria.
Luego, la burbuja hipotecaria. Y de la mano, la burbuja financiera.
Sólo había que dejar pasar un poco más el tiempo hasta que reventara la burbuja foreril. Y es que no era normal, no era sostenible, que decenas de personas, ya más camino de la treintena que en la veintena, dedicaran tanto tiempo y recursos de sus vidas para verterlas en este reducto cibersocial-virtual.
Lo sorprendente es que haya sucedido de manera un tanto abrupta. Pero hay muchos historiadores que afirman que los grandes cambios no se dan poco a poco, sino que siempre ocurre un hecho puntual que desencadena todo y propicia el nacimiento de algo que se mantenía larvado. También tenemos sociólogos que hablan del concepto de
oportunidad, cuando un sistema flaquea y se dan las condiciones del cambio, para quien se atreva a acometerlo. Extrapolado a nuestra situación, lo primero serían las discusiones preveraniegas. Lo segundo, las vacaciones, que tan mal le han sentado al "pulso foril".
También he oído voces sobre la carencia de nueva sangre forera, de novatos que tiren del carro. Sin dejar de admitir su parte de razón... ¿desde cuándo los novatos han tirado del carro en este Foro, o en cualquier otra faceta de la vida? Prefiero no buscar razones externas a lo que es un "problema" interno. Somos suficientes "no-novatos" como para crear flujo de opiniones, guiños, bromas o discusiones, que mantengan viva la llama (del Vagón Restaurante, sobre todo).
Pero, muy por encima de todo lo anterior, se encuentra, a mi entender, una razón mucho más poderosa e inexorable: EL PASO DEL TIEMPO. Y es que somos varios los que llevamos ya más de un lustro por aquí. Nuestras vidas han cambiado desde entonces. No es lo mismo ser forero adolescente, que universitario, que trabajador, que con casa y pareja... ¿Acaso ve alguien a nuestros padres "foreando" como aquí solíamos? Hasta ese momento, nos queda un buen trecho. Pero hay un punto en el que se toca techo y no se va a más.
Hablo por mí. Yo ya tengo más responsabilidades y flancos que cubrir que hace unos años. Casa, pareja, trabajo, aficiones, amigos... El día se queda corto y hay que recortar "gastos de tiempo". Algo como el Foro, agradable pero intangible, virtual, tiene todas las papeletas. Sitúo la plenitud forera, como algo genérico, entre los 18 y los 25 años. La edad media va subiendo, y a poco que añadamos alguna responsabilidad más a nuestras vidas... y que el Foro nos aporte menos valor añadido... el Foro será el "sacrificado".
Aquí sí doy la razón a los que piden "nuevos valores". Pero la red social forera ya está muy cuajada, muy hecha. Es complicado (no imposible) que los nuevos se integren en ella. A estas alturas, y en esta situación, lo más normal es que se creara otra generación forera de nuevo cuño. Hace tiempo dije que la vida social de un foro es como la de una clase de la universidad el primer día. Al principio, hay curiosidad, ganas de conocer, todos se muestran abiertos... pero luego el tiempo nos decanta y caemos donde mejor nos adaptamos, creamos nuestro grupo en el que nos sentimos bien... ¡Es ley de vida, y no es nada malo!
Aún diría más, ahora me parece que esto es más sostenible. Reuniones foreras más o menos espontáneas. Grupos que viven juntos y se ven todas las semanas. Gente que aparece de cuando en cuando... La vida fuera del Foro sigue funcionando (la madrileña, al menos): eso es lo nuclear, lo que resiste la "crisis"

Lo otro es una burbuja, simpática y divertida, pero a la que el paso del tiempo, y otras circunstancias, pueden pinchar. ¿Acaso alguien se pensaba que esto iba a ser eterno? "
La era de los elfos acababa, y se embarcaban hacia el Nuevo Mundo...".
Y coincido con Supernova en que esto se animará otra vez... pero, sinceramente, creo que ya no será lo mismo. Que levante la mano aquel de "nosotros" que piense que le espera un futuro ciber-forero más enérgico que lo vivido hasta ahora. A más canas, menos tecleos, y más jaleos.
Y yo suelto todo este discurso
obamiano, que pensaba ser mucho más escueto, porque tengo muuuuucho tiempo libre en el trabajo (demasiado y preocupante).
© Alvin, discursos a domicilio