Viernes 21
SevillaLlegamos a Sevilla a las 5am en un bus nocturno desde Lisboa, y la estación de buses estaba cerrada.
Como no teníamos un mapa, no sabíamos cómo llegar al albergue. Le preguntamos a la policía por la dirección del albergue pero no la conocían.
Estuvimos con los vagabundos durante un buen rato hasta que abrió la estación.
Pero los de la estación tampoco conocían la dirección. Por suerte sí tenían un mapa (pegado en la pared) así que apelamos al viejo recurso de hacerle una foto al mapa y luego navegar con el review de la cámara jajaj.
Llegamos al albergue (obviamente era demasiado temprano como para que nos dejen entrar al cuarto) así que dejamos las cosas y salimos a seguir vagabundeando hasta que hubiera suficiente luz como para ver algo de la ciudad.
Fuimos a un bar y bebimos innumerables chocolates basados en un polvo que aparentemente es muy famoso en España, pero no me acuerdo el nombre jajaj
Luego a eso de las 8.30 iniciamos nuestro recorrido por la ciudad, una caminata de 6 horas que incluyó muchas cosas, como las torres del oro y la plata, el río Guadalquivir, mercados varios, la catedral y el alcázar:

Por ejemplo nos encontramos por la calle con uno de los originales de El Pensador, de Rodin (creo que son 22 en total). Foto:

Luego a las 18.00 teníamos que recoger el coche de alquiler pero me quedé dormido y me desperté 10 minutos antes de la hora en que cerraba la oficina!!!
Cogimos un taxi pero igual llegamos tarde y la oficina de la estación de trenes estaba cerrada!! Así que fuimos al aeropuerto y nos permitieron recoger uno allí.
Luego tardamos una hora y media en encontrar un lugar donde aparcar el auto que no quedara demasiado lejos del albergue (zona de la catedral).
A la noche un ex compañera de Juan y una amiga nos llevaron a recorrer bares y discotecas (a la mayoría no nos dejaron entrar porque no estábamos de "etiqueta") y luego a la madrugada terminamos comiendo churros junto al río, que fueron increíbles:

Qué más comimos? Bueno en los mercados compramos unos chorizos típicos que estaban bien, luego Juan se compró un jamón hecho con cerdos alimentados exclusivamente con alguna nuez en especial pero mucho la diferencia no la notamos, y también compramos bacalao. Pero el bacalao de Sevilla no resultó tan simpático como el de Lisboa. Resulta que aparentemente teníamos que ponerlo en agua durante 24 horas para que se le fuera la sal, y sólo teníamos 12 horas antes de dejar Sevilla. Así que fuimos a la cocina y tomamos un par de cacerolitas y las llenamos de agua y pusimos el bendito bacalao ahí, pero después pensamos que si lo dejábamos ahí lo podían tirar o bien podrían caer cosas dentro de las cacerolitas, así que lo llevamos al cuarto y lo dejamos en los casilleros de seguridad jajaj como si el bienaventurado bacalao costara oro o algo así.
A la mañana siguiente teníamos que salir y ya se nos había hecho tarde, entonces envolvimos rápidamente el bacalao del infierno en servilletas, y en el apuro no hubo tiempo de llevar las cacerolas a la cocina así que quedaron ahí con olor a pescado apestoso y con un poco de agua, en el cuarto - sabe Dios qué habrá pensado la gente del albergue.
Encima el maldito bacalao asqueroso resultó tan horrible que no lo quisieron ni los macacos de gibraltar, pero eso fue 2 días después así que lo contaré más adelante.
Corrimos a buscar el coche y salir hacia el sur, lo cual se cuenta en el siguiente post